Estudios concluyen que el queso protege el corazón

Encontraron que el queso reduce el colesterol “malo” en comparación con la mantequilla con el mismo contenido de grasa, lo que sugiere que el alto consumo de queso podría ayudar a explicar la paradoja francesa.

Nuevos estudios indican que el consumo habitual de quesos ayuda a evitar el colesterol y a combatir la presión arterial, enfermedades que afectan el sistema coronario y el corazón, publicó ayer la Asociación Brasilera de Lácteos.

Por otra parte, Journal of Agricultural and Food Chemistry publicó en marzo de 2015 que Francia vive una clara paradoja que consiste en un rango muy bajo de males cardiacos entre la población, a pesar de que los franceses llevan una dieta alta en grasas. El secreto está en el efecto protector del vino, el estilo de vida y se suma ahora el papel que el queso cumple a favor de la salud de los franceses.

Hanne Bertram y un equipo de científicos realizaron un estudio sobre los efectos positivos de determinados productos lácteos.

Encontraron que el queso reduce el colesterol ‘malo’ en comparación con la mantequilla con el mismo contenido de grasa, lo que sugiere que el alto consumo de queso podría ayudar a explicar la paradoja francesa.

Para investigar más a fondo esta asociación, el equipo de Bertram analizó cómo se digiere queso y en el estudio contó con la financiación de Arla Foods, empresa de alimentos danesa que produce productos lácteos, y de Danish Dairy Research Foundation.

Bertramm analizó los datos de 15 hombres jóvenes sanos que consumieron tres dietas durante dos semanas.

La dieta de los analizados tenían la misma cantidad de calorías y grasa, pero una era rico en grasa de la leche en 1.5 %, otra obligaba a comer 1.7 gramos de queso de vaca al día y había una tercera dieta control.

Los investigadores analizaron la orina y las heces de los voluntarios para averiguar cómo se metabolizaban los lácteos y el efecto que tenían sobre los marcadores de los niveles de colesterol en la sangre.

Encontraron que la dieta alta en lácteos, especialmente con mayor consumo de queso, su microbiota parecía cambiar.

En sus heces, encontraron que los que consumieron queso tenían mayores niveles fecales de butirato, un compuesto producido por las bacterias intestinales. Niveles de butirato elevados están relacionados con una reducción del colesterol

Se observó también niveles más bajos que el grupo de control de trimetilamina-N-óxido (Tmao), un metabolito llamado trimetilamina-N-óxido (Tmao), que es el que promueve la aterosclerosis, y que se encuentra en muchos alimentos de origen animal, especialmente carne roja.

Según el estudio el queso y la leche podrían ayudar a modificar las bacterias del intestino con el fin de reducir la producción de Tmao. Se advierte que no están seguros si el aumento de la flora intestinal proviene directamente del queso o si se formaron por la microbiota, creen que el queso afecta la microbiota, y que podría hacerlo a la composición de los lípidos en la sangre.

Vía: Todo el Campo